junio 10, 2009

Ignorando mi agonía

Faltan dos minutos para las diez,
Me dirijo a tomar una taza de café,
Enciendo un cigarro,
Y me imagino como sería mi vida a tu lado,
Lo que nunca ha pasado…
Me miras y me dices “Te amo”,
Sonrío, y besas mis labios,
Un beso, tibio, dulce que confiesa
El amor no imaginado…
Cuarenta y cinco minutos después de las diez,
Termino mi taza de café,
Viendo por mi ventana la lluvia caer,
Suspiro y sonrío,
Por el sueño que jamás he vivido…
Te miro y te digo:
“Amor, eres lo que a mi vida da razón”,
Te beso, y descubres que mi corazón late nervioso,
No cree que al fin somos dos,
Los que viven esta maravillosa unión…
Dos horas después…
Media noche ya es y no ha dejado de llover,
No puedo dormir,
Y me imagino una tarde de abril,
Donde el deseo corrompe nuestros cuerpos,
Humedeciéndonos la piel,
Acariciándonos cada rincón de nuestro ser,
Nuestra lujuria nos lleva a una explosión intensa,
Dónde el único pecado es amarnos hasta extasiarnos,
Nos decimos “Te amo”,
Alcanzando la cima donde sólo un verdadero amor ha llegado,
Tus caricias me complementan,
Tus besos me alimentan
Y tu esencia me hace sentir la mujer perfecta,
La mujer que es tuya hasta el último latido,
La mujer que te ama y te desea a cada hora que pasa,
Sufriendo por minuto la ausencia de tu cuerpo,
Deseando por segundo el amor, deseo y pasión
De tus besos y tus caricias sobre mi cuerpo…
Abro los ojos, y faltan cinco minutos para las seis,
Es hora de empezar el día otra vez…
La misma rutina, las mismas fantasías…
Y tú de nuevo…
¡Ignorando mi agonía!

Mariela Reneé García Vélez
Junio 10, 2009
22:00 horas

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