julio 01, 2010

Carta a la transformación...


A quien hoy interese:

Por este medio informo que por desconocidas razones, mi inspiración calló en un abismo y se negó a hacerse presente y crear evidencia de laceraciones en versos basados por recuerdos absurdos que hoy en día ya no tienen valor absoluto. Sin embargo, cuando entré en tiempo de sanación gracias a lo que pudo llamarse una nueva ilusión, no pude encontrar lira para poder expresar el verdadero sentimiento que estaba naciendo en un corazón lleno de temor, pues se negaba a volver a sentir aquel inmenso dolor que casi causo mi muerte, pero si me volvió inerte a cualquier sentimiento futuro, si algo injusto, pero lo justifico bajo la ley de la vida, pues es normal que le temas al sentimiento mas hermoso, después que ese mismo causo estragos muy dolorosos.

Esa nueva ilusión se presentó como siempre lo imaginé, y me pregunté: ¿Será que es él?; no quise divagar tanto, y me dije: “¡Ahora es cuando!”, y me dediqué a vivir el momento, a aprender a perderme en besos y caricias totalmente desconocidas… Pero como bien dicen muchos: “Aquellos buenos momentos que rápido empiezan, rápido terminan”; y lo curioso de esa situación, es que no sabes en que punto de la historia termino. De esa maravillosa ilusión, quedo un bonito recuerdo, que irónicamente el tiempo lo borro a causa de un onirismo muy extraño que dejó una huella más profunda que la que deja el primer beso; dejó mi ser embriagado de felicidad, y logró borrar todos aquellos malos o buenos recuerdos inexplicablemente… Por eso decidí aferrarme a el para no perder una sensación tan hermosa, que aún no he vivido ni siquiera en lo que he considerado “mi mejor época”.

Ese magnifico e inigualable sueño, formó una coraza y elimino cualquier tipo de recuerdo, hasta los que se escondían en mi habitación. Pero un día, ignoro la fecha ha decir verdad, aquella ilusión, aquellos besos y caricias desconocidas, empezaron a horadar ese casco protector de felicidad. No hice caso alguno, así que sin darme cuenta lo deje pasar, y sin quererlo el holograma de aquella ilusión apareció nuevamente en un pequeño rincón de mi alcoba, que sin saber cómo, cuándo y por qué causó una rara especie de zozobra que sembró inmensas dudas de un sentimiento extraño, que para ser muy sincera no quiero indagar en tantas preguntas que estoy más que segura, no existen respuestas.

Así pues, pretendo seguir sumergida en ese intenso onirismo, y seguir en la etapa de convencimiento personal que cada día que pasa va logrando su objetivo: “Que sea feliz y de no creer que vivo en soledad”, pues ella dejará de existir en el momento que yo quiera, y ese momento llego mucho antes del sueño maravilloso y de un holograma que visitó hace poco mi habitación.

Y como verán, la inspiración volvió, pero ya no en verso sino en prosa… Talvez a la larga, sea mejor así… Quizás es un paso de un olvido o una transformación en mi, llegó la hora de dejar de ser oruga y transformarme en mariposa, emprender el vuelo hacia el sol que ilumina la flor que curiosamente nació en la adversidad, en la cual yo aterrizaré y contemplaré el atardecer.

Espero no causarles decepción alguna con este pequeño cambio de lira, la verdad por mi cabeza revoloteaban un sin fin de ideas y ansias por volver a sentarme y dejar que ellas mismas fluyeran en un espacio en blanco, frente a una pantalla y un teclado, o bien tinta y papel; cualquier objeto que me ayudará a dejar grabados mis sentimientos, mis pensamientos en palabras plasmadas en superficie donde se puedan leer.

Hasta pronto mis queridos amigos...

Mariela Renée García Vélez
Julio 1, 2010
12:40 horas

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