noviembre 23, 2011

Devuelta al purgatorio...

Pasé muchos años exiliada en el purgatorio del amor, creyendo que era el infierno donde me encontraba divagando a la sentencia que me condenaron cuando era vulnerable con aquel que no me amo.  Recorría las calles caminando sin dirección, y miraba al cielo esperanzada de ver el sol, pero el cielo era gris oscuro, como en los días de un cruel invierno.
Había frio, llovía sobre mojado, y no había flor que adornara el camino que me sacaría de este purgatorio.  Iba desesperada, ya sin lágrimas, y tope con una pequeña puerta entre abierta y un pequeño rayo de sol, me atreví a cruzarla a condición…

En el camino sin rumbo, bajo el cielo gris, sin saberlo, sanaron heridas de muerte; aquel corazón débil que habitaba en mí, se fue haciendo fuerte y tonto a la vez, pues rechazó ofertas de sinceros sentimientos, y aceptó aquellas que solo prometían satisfacción.  Creí que por ver una estrella fugaz, se había cumplido mi sueño escondido estando con aquel que apareció sin notificación…
Pero equivoque las señales y arriesgue las heridas que habían sanado sin saberlo; esa fue la condición de aquella puerta que se entre abrió.

Aun me consideraba viviendo en este purgatorio, pero decidí ignorarlo, y continuar en el camino sin dirección.  Esta vez, el cielo no era tan gris, pero aun así no había sol.  Ya no caminaba sola, había mas desalmados como yo.  Unos por trabajo, otros por soledad, algunos por enfermedad, y todos, incluyéndome, con un brillo en nuestro mirar… Esperanza.

Unos encontraron una puerta abierta de par en par, otros una ventana pequeña, algunos un traga luz; y yo continué sola en mi caminar…
Un cigarro me acompañaba y en la esquina de una calle que parecía sin salida, intente esquivar a un señor, no de muy buena pinta, pues me asustó...
Me dijo: -“No desesperes, encontrarás lo que andas buscando al final de este callejón, pero cuidado, no te arriesgues si no crees que no vale la pena intentarlo…” - Sonreí entre labio, y continué caminando, me detuve un momento…Y me quede meditando…Decidí intentarlo…

Cruce la calle, y el clima cambio.
Ya no había frio, el cielo era azul, el sol iluminaba las calles, habían arboles, flores en los arriates; y encontré lo que no buscaba…
Un beso sorpresa, una caricia incierta, una mirada elocuente, una sonrisa con un toque de picardía y palabras de miel… Todo fue tan inesperado, que su beso fecundó la ilusión…
Recordé las palabras de aquel señor…-”No te arriesgues si no crees que no vale la pena intentarlo…”-
Así que, decidí entrar en el juego apostando todo, lo poco que tenía y lo que me costó años de caminata sin rumbo, y lo que ya no existía en mí… Aquel amor sincero, que nace sin esperarlo… Y perdí.

Sin saber cómo, regresé al camino sin rumbo, al cielo gris, al dolor ahogado, a un insomnio sin justificación, gané pérdida de apetito, subí la cuota de nicotina, y me deshice de la poca esperanza que habitaba en mi… la fé en el amor la perdí… y mi ilusión concebida bajo un beso insólito la aborté cuando su indiferencia me acribillo.  Él logro su objetivo, y yo un pasaje en primera clase de vuelta al purgatorio del amor.

Quise evitar las cálidas palabras de bienvenida, pero aún así no pude evitar escuchar el aviso que dieron al inicio del camino que ya recorrí cuando vine aquí por primera vez:

1.       Deben perdonar de corazón a quién amaron sin condición, ( y agregaron, justo como anillo al dedo…) y a quien en ustedes fecundó una nueva ilusión.
2.       Deben olvidar sin recordar, ya que cada regreso alarga el proceso de redención.
3.       Será una estadía dolorosa; si cumplen al pie de la letra, el sufrimiento será únicamente opcional.
4.       Recuerden que este purgatorio se encuentra en la realidad, y sobrevivirla será un reto de verdad; pues no siempre la sentencia será un pasaje al paraíso donde todo es felicidad.

Escuchar todo de nuevo, fue un golpe seco al corazón, bueno, al poco que quedó.
Estar de vuelta por acá, es un dolor agudo que vivo día a día.  No había querido hablar, ni expresar mi realidad, pero creo que ya voy rumbo a otro camino sin dirección; tal vez, en esta nueva oportunidad de vivir en este exilio sin compasión, me premien por buena conducta y por primera vez me gane el pasaje al paraíso donde todo es felicidad… Aunque para ser honesta, si eso llegará a suceder… Sería un misterio que no me atrevería a resolver.

Mariela Reneé García Vélez
Noviembre 23, 2011
16:05 horas.

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